Acabo de volver de 2 semanas de clases a AIL Málaga y extraño mucho a mi profesor, las clases y mis amigos. No me malinterpretéis, estoy súper contenta de ver de nuevo a mis compañeras, compañeros y mis profes del instituto Cervantes en Dublín, pero coger el bus 46A ¡no es tan agradable como ir a clase paseando por un paseo marítimo magnífico! 🙂

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Era la primera vez que iba al extranjero para tomar clases intensivas. Estaba un poco preocupada de participar en 2 semanas de clase, pero ¡estoy súper contenta de haberlo hecho! Todo el mundo era muy simpático, bueno, servicial, atento, y lo digo desde el corazón. Cuando me inscribí para asistir al viaje a Sevilla, Rafael (sabedor de mis dolores de espalda) me sugirió que podía ser difícil para mi el viajar sentada durante 2 horas en un bus y luego caminar durante todo el día. Él tenía razón, entonces decidí no ir (en lugar de eso fui al magnífico museo Pompidou donde me dieron una silla de ruedas así podía tomar tiempo para apreciar todas las obras expuestas)… Sentí que todo el mundo me cuidaba mucho porque estaban y atentos e hicieron todo lo posible para que mi dolor de espalda no arruinase mi viaje.

Fue difícil encontrar un alojamiento adecuado para una persona como yo, con un problema serio de espalda. He apreciado todo lo que Rafael hizó para mí: ha echo todo lo posible para encontrarme una habitación en planta baja y después una habitación al primer piso con ascensor, para evitar subir las escaleras. Isa de el hostal Nogal era súper simpática, llevando mis cosas y mis bolsos… sinceramente, no conocí a nadie de AIL Málaga que no era simpática, servicial y atento.

Como venía sola, he traído 13 libros para leer pero he podido leer solamente 4, porque quedaba con una estudiante del instituto Cervantes de Dublín (y su marido) en la playa… que está al lado de la escuela, fácil de llegar andando, incluso para mí. Estaba genial estar en clase con alguien que conocía y de reunirnos después para tomar una copa. Puedo decir sinceramente que he aprendido muchas cosas sobre el español, pero también y lo más importante, aprendí a usar el idioma que había aprendido en Dublín con Juan Pablo. Revisar el pretérito indefinido me ayudó, estoy más cómoda con el idioma y me gustaba revisar los verbos irregulares gracias a canciones divertidas que se quedaban en la cabeza. Los puntos de gramática que eran un poco difíciles, ahora son fáciles para mí porque hablaba español todo el día con el equipo de AIL Málaga, el equipo del hostal, con la gente en los bares y cafeterías del paseo marítimo, en la farmacia, en la ferretería, en los estanques…

Cada día se estaba haciendo más fácil, gracias a las conversaciones en clase…  Hemos hablado mucho (y aprendí mucho simplemente escuchando a nuestro profesor Pedro). Me han gustado las canciones que tocaba y me gustaba escucharlo contar historias sobre los cantantes y el origen de sus músicas (he comprado 2 CD de Chavela Vargas en el Corte Inglés antes de mi salida de Málaga). Me ha gustado conocer las costumbres y la comida, por ejemplo: cuando Pedro me explicó lo que era el salmorejo, la porra antequerana y las otras especialidades locales como las berenjenas con miel de caña. . Ya había estado dos veces a Málaga antes y nunca había oído hablar de estos platos y ahora son parte de mis platos preferidos del mundo. Me ha gustado mucho aprender cosas sobre el «Festival de Cine Español de Málaga» y las celebraciones locales como el Día de las Cruces, que tuvo lugar durante nuestra estancia.

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Para resumir, ¡fue una experiencia fantástica!

¡Gracias AIL Málaga!